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La ilusión de la ciudad dorada de Camelot: ¿vive?; ¿vivirá?

camelot.jpg La ilusión de Camelot, dorada ciudad de paz y armonía, sedujo por vez primera la imaginación popular en la Edad Media, entre guerras y enfermedades. El deseo de que esta ciudad ideal haya existido ha inspirado la búsqueda de un lugar verdadero que pueda identificarse como Camelot. El reino mítico de la leyenda artúrica ha cautivado al mundo durante ocho siglos. En su centro se alzaría Camelot, la encumbrada ciudad en la que el rey Arturo alojaba a su corte y se sometía, junto a sus caballeros, a los códigos de la caballería y el amor cortés. El nombre «Camelot fue acuñado por el poeta francés del siglo XII Chrétien de Troyes. Inspirado por los trovadores de la corte de Leonor de Aquitania, había introducido en la historia de Arturo el tema del amor cortés, según el cual una dama podía convertirse en el objeto de devoción de un caballero (le honor, dedicado a ella.                                                                                                 

 Los caballeros disponían así (le motivos para sus hazañas, y las historias cobraban gran seducción para las damas.

El Camelot de Chrétien reposa en un sitio atemporal de bosques y castillos encantados, de magia y maravilla. Los caballeros emprendían desde allí sus aventuras, rescatando a damas en desgracia, corriendo peligros físicos y sobrehumanos y regresando satisfechos a Camelot. Síntesis de estabilidad en un mundo impredecible, simbolizaba la civilización contra la barbarie, el orden en medio del caos, un futuro prometedor y un pasado glorioso.

La historia de Camelot empieza y termina con Arturo. Ciertas pruebas indican que tras el legendario rey estuvo una persona real, un caudillo británico del siglo V que tuvo a raya a las tribus germanas tras la partida de los romanos. Consumada la conquista sajona, los relatos sobre el guerrero se integraron en la tradición céltica y circularon durante generaciones entre los habitantes del oeste de Inglaterra, Gales y Bretaña, fuera del alcance sajón. Así, la búsqueda de Camelot se inició en los territorios celtas.

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El historiador Geoffrey de Monmouth fue el primero en popularizar a Arturo, en el siglo XII. En su versión, la corte del rey ocupaba Caerleon, en Gales del Sur, sede de una importante fortaleza y un anfiteatro romanos. En el siglo XII aún eran visibles las ruinas de una magnífica ciudad, así que su elección del sitio es explicable. Caerleon se alza en el río Usk, una posible vía de acceso para reyes y reinas a la ciudad de dorados palacios de Arturo.

El castillo de Cadbury en Cadbury del Sur (Somerset) es el emplazamiento más probable de Camelot. En el periodo en el que supuestamente vivió Arturo, se alzaba allí la mayor de las fortalezas británicas, cuartel de un rey con incomparables recursos. El primero en identificar a Cadbury con Camelot fue John Leland, anticuario del rey Enrique VIII, quien escribió: «En el extremo sur de la iglesia de Cadbury del Sur se elevaba Camelot, famosa ciudad o castillo antiguo…».

Algunas huellas arqueológicas apoyan la afirmación de Leland. En las excavaciones de los años sesenta, conducidas por el arqueólogo Leslie Alcock, se descubrió que la fortaleza de la Edad del Hierro de Cadbury del Sur, fue remozada y vuelta a ocupar a fines del siglo V, en tiempos que coinciden con los de Arturo. Construida en el siglo I a.C., fue atacada por los romanos en 83 d.C. y abandonada 400 años hasta su reconstrucción. Sobreviven apenas unos cuantos indicios de las estructuras de madera, entre ellas un salón de 19 m de largo. ¿Podría tratarse del recinto que albergó a la Mesa Redonda?

Otra opción muy aceptable sería el castillo de Tintagel, en la costa norte de Cornwall, presunta cuna de Arturo. Un castillo se alza allí desde 1145, muy reciente para ser Carnelot, pero ciertas excavaciones revelaron que un monasterio celta ocupó el lugar, y trozos de cerámica hallados allí indican que estuvo habitado en el siglo V. Exista o no relación entre Camelot y Tintagel, sus supuestas evocaciones artúricas siguen atrayendo a los turistas.

La historia del rey Arturo más conocida actualmente es La Morte d’Arthur (1485), de sir Thomas Malory, quien iidentificó a Camelot con Winchester debido, simplemente, a que ésta fue la capital sajona de 849 a 1066. Otra tradición sostiene que Arturo vivió en el norte de Britania, en un reino llamado Dalriada (hoy Argyll), y que la batalla de Camlan (la última de Arturo) tuvo lugar en Camboglanna, fuerte romano en la Muralla de Adriano.

La incertidumbre sobre el emplazamiento de Camelot se debe probablemente a que, lo mismo que su gobernante, sólo existió en la imaginación de los cuentistas. Si fue real, el castillo de Cadbury sería la sede más factible. Pero el verdadero atractivo de Camelot radica en lo que representa: un lugar regido por la valentía y el honor, donde el fuerte defendía al débil e imperaba la armonía. No en vano el poeta Tennyson escribió sobre Camelot: «La ciudad no se halla en ningún sitio, pero sí su visión». 

LA HISTORIA DEL REY ARTURO

El rey Arturo fue mencionado por vez primera en un poema galés del siglo X, pero popularizado por Geoffrey de Monmouth en el XII. Varios elementos fueron añadidos a la leyenda el amor cortés por Chrétien de Troyes, el Santo Grial por Robert de Boron, y fundidos finalmente por sir Thomas Malory.

El Arturo de Malory corresponde a la tradición heroica, en lucha contra quienes pretendían apoderarse de su reino. Educado por el mago Merlín, supo de joven que era el verdadero heredero del trono al extraer la espada Excalibur de una piedra, proeza que nadie había podido realizar.

Otra versión de la historia afirma que la espada le fue entregada por la Dama del lago. Después se casó con Ginebra, recibió la Mesa Redonda como parte de la dote y corte en Camelot.

Los caballeros eran sometidos a pruebas de valor, que culminaban en la búsqueda del Santo Grial. Sin embargo, el amor de Ginebra por Lanzarote, el mayor de los caballeros, significó la caída de Arturo. Ida la armonía Mordred sobrino del rey intentó

hacerse con el poder. Este y Arturo se enfrentaron en la batalla de Camlan, donde ambos fueron aniquilados, y con ellos, el reino de Camelot.

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